Monday, January 15, 2007

the unending gift

Un pintor nos prometió un cuadro.
Ahora, en New England, sé que ha muerto. Sentí como otras veces, la tristeza y
la sorpresa de comprender que somos como un sueño.
Pensé en el hombre y en el
cuadro perdidos.
(Sólo los dioses pueden prometer, porque son inmortales).
Pensé en el lugar prefijado que la tela no ocupará.
Pensé después: si estuviera ahí, sería con el tiempo esa cosa más, una cosa, una de las vanidades o hábitos de mi casa; ahora es ilimitada, incesante, capaz de cualquier forma y cualquier color y no atada a ninguno.
Existe de algún modo. Vivirá y crecerá como una música,
y estará conmigo hasta el fin.

Gracias, Jorge Larco.
(También los hombres pueden prometer, porque en la promesa hay algo inmortal).

Jorge Luis Borges

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